Bonjour Liniers, et merci

miércoles, 5 de julio de 2006

Días antes de comenzar el Mundial de Alemania, el dibujante Liniers nos visitó en la FADU. Ahora que la fiesta del fútbol está por acabar y la vida vuelve a la normalidad, publicamos parte de la charla abierta que mantuvimos con él.


¿Cómo es un día laboral tuyo?

Trabajo en casa, y lo hago con la necesidad del momento, quiero decir, puedo dejar diez chistes y tomarme vacaciones. Además trabajando en casa tengo la ventaja que no da ningún otro trabajo: hacerlo en calzoncillos. Me siento frente a un papelito en blanco y que puedo hacer cualquier cosa.

¿Te levantás y leés el diario?

Lo leía compulsivamente antes. Cuando empecé a trabajar en La Nación empecé a leer La Nación, pero me di cuenta que no tenía sentido, que mis chistes no tenían nada que ver con el diario, pero ahora pongo la radio y me relajo más. Lo mío es más genérico, no tiene que ver con el día a día.

¿Por qué Liniers?

Me llamo Liniers. Es mi segundo nombre y era el nombre de mi abuelo. En la infancia fue un secreto bien guardado, siempre es peligroso un nombre así en la infancia, cuando empecé a hacer dibujitos pensé que estaba bien, no me podía poner Ricardo, me primer nombre, no queda bien, y menos mi apellido Siri, así que volvió Liniers.

¿Cómo fue el ingreso a Página/12?

Antes de ingresar a Página/12 estudiaba publicidad en El Salvador y la pasaba mal, como podrán ver en mis chistes tengo formación de publicidad y comunicación. Un amigo que estudiaba conmigo (Santiago Rial Úngaro) hacía la agenda de Radar y me invitó al suplemento No para hacer dibujos. Después cabió la posibilidad de meter una tira y yo tenía en casa más de 60 hechas, pero me dije: meto al señor que traduce las películas que le tengo una fe enorme y así empecé.


¿Qué hacés cuando no se te ocurre nada? Fontanarrosa dice que cuando no se le ocurre nada hace chistes de fútbol.

Primero no creo que a Fontanarrosa no se le ocurra nada, yo en cambio… no sé… y sale un chiste malísimo (risas), ¡aunque ojo!, a veces salen de cosas malas cosas buenas, porque el misterioso hombre de negro salió cuando no se me ocurría nada. Dibuje un señor con galera de negro y puse, “¡qué misterio!, un señor con galera de negro” y así pensé que era bueno hacer un chiste sin remate.

¿Sos autocrítico?

Sí, sobre todo cuando armo el libro, ahí saco lo que no me gusta. En el momento no, si tengo una idea interesante aunque sea incomprensible no la freno. Lo que no hago nunca es subestimar al lector: escuché a dibujantes decir que escriben para el lector promedio del diario.

¿Cuál el tu relación con La Nación?

Cuando pasé de Página a La Nación mi miedo era que no pudiera hacer los chistes como me salen a mí, porque en realidad no me salen de otra manera. La verdad en el diario fueron muy abiertos conmigo, me dejan trabajar muy bien y el lector del diario es mucho más amplio de lo que se imaginan. Sí es verdad que hay un sector más conservador, pero está bueno que yo le muestre los chistes a esa gente.

¿Cuánto adelantás el laburo para mantener la tira sin sobresaltos?

Lo mío no es coyuntura, pero varía, puedo tener 200, pero no llegué a tener más de 40 en la parrilla.

Vos también dibujás para la revista Hecho en Buenos Aires, ahí se ve el Liniers más abstracto…

Lo de Hecho… fue porque me llamaron para hacerme una nota y fui feliz con la nota: pusieron en la tapa a Pérez Ezquivel y en la contratapa me metieron a mi; quería ir a abrazarlos. Un día llegué a la casa de mis viejos y les mostré la tapa y les dije eufórico, “¡mirá quién está del otro lado!”, así que fue muy lindo que hayan hecho eso. Como respuesta y les ofrecí mi trabajo y un día me invitaron a hacer dibujitos para ellos, el principio hice chistes medios políticos y después vino este delirio medio sin sentido que ahora continúa.

También hiciste un libro para una colección de principiantes, ¿cómo es trabajar por encargo?

También fue un trabajo que hicimos con Santiago Rial Úngaro para el libro Warhol para principiantes; él hizo el guión y yo los dibujos. A la editorial le ofrecimos Bowie también, pero mordieron con Warhol. ¿Ven? Ahora me acordé de otra de las trampas de la publicidad: poner música ya hechas cambiándoles la letra para no pagar derechos. Hay un aviso de Pumper que hace Piñon Fijo que la música es un tema de Velvet Underground y el otro día puse en mi casa un disco de la Velvet y me acordaba de Piñon Fijo: la arruinaron, no hace eso, es una falta de respeto.

¿Cuáles con tus influencias fuera del mundo del cómic?

Yo siempre digo lo mismo: son de todos lados y del mismo caudal, novelas, cine, teatro. Lo que hago cuando dibujo un chiste malo, es escuchar música de una peli como por ejemplo Las Horas, en la cual la gente se suicida, entonces equilibro, son como trucos del oficio.

1 comentarios:

el de las zapatillas rojas dijo...

cuanto difiere escucharlo hablar en vivo y en direto con esta desgrabacion...y bueh..